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martes, 10 de julio de 2012

DIAS DE VERANO


Con este título de una conocida canción del grupo "Amaral" arranco esta entrada en plena estación estival. Periodo en el que muchos de nosotros desconectamos de nuestra rutina diaria para disfrutar de estos días como mejor podemos. Es tiempo de poder hacer lo que nuestras obligaciones diarias no nos dejan a lo largo del año. Y entre ese abanico de posibilidades las opciones se multiplican casi hasta el infinito: practicar algo de deporte, tumbarse en la playa, realizar ese viaje que tanto esperábamos, juntarme con la familia, transnochar sin estar pendiente del despertador, dejar aparcado el coche, perderme por la montaña o rodearme de mis viejos compañeros, organizar unos días de camping, leer ese libro que tenía reservado para esta ocasión, disfrutar de las fiestas del pueblo de mis abuelos, volar hasta un país exótico, soñar sin dormir, dormir sin tener malos sueños.... Sea como sea, son momentos que luego añoraremos al volver a la rutina. Por ello, disfrútalos de la mejor manera, haciendo aquello que realmente te guste y te apetezca, olvidándonos aunque sea momentáneamente de crisis económicas, rescates y primas de riesgo. Dedica estos días de descanso a ser tú mismo, a regalar sonrisas y aportar ese granito de arena que todos guardamos para hacer un poco más felices a los demás. Pequeños detalles que nos harán disfrutar más aún de estos "días de verano" que espero se conviertan en los mejores.....

¡Feliz Verano!


viernes, 29 de julio de 2011

RECUERDOS ESTIVALES




Recuerdo los veranos de cuando era un crío como meses que alargábamos haciendo mil cosas. Recuerdo cómo disfrutábamos del día en la piscina y, entre chapuzón y chapuzón, emprender esas partidas de cartas interminables. Recuerdo recargar fuerzas las horas de la siesta, con ese ambiente "oscurito" que facilitaba nuestra madre para que la casa estuviera más fresquita, para luego seguir disfrutando de ese día que no terminaba hasta la madrugada. Recuerdo estar por ahí toda la tarde con la bici, llegar a casa a cenar, ducharme y seguir jugando en la calle a toda clase de juegos. La noche terminaba en más de una ocasión comiendo chuches y contando historietas sentados en la "laderilla" de la calle que me ha visto crecer.

El verano era entonces también momentos de escapadas a la playa o alguna que otra excursión, pero lo más esperado sin duda eran las ferias. Y digo las ferias porque no nos conformábamos con disfrutar de la feria del pueblo, sino que siempre nos la apañábamos para conformar algún mayor que nos llevara, aunque sea un rato, a las ferias de los pueblos cercanos. Los días de feria eran agotadores. Durante el día participábamos en las actividades que se organizaban para las fiestas, íbamos a ver otras tantas para los mayores y durante la noche era el tiempo de subirse en los "cacharritos" y dar un montón de vueltas por la Calle Ancha y el Río. Recuerdo la ilusión que nos hacía ver amanecer y, por eso, un día de la feria nuestros padres nos permitían quedarnos hasta esas horas acompañados de unos buenos churros con chocolate para desayunar.

Recuerdo durante esos días de feria el "turronero" pregonando sus dulces y, paradójicamente, recuerdo cómo su mejor venta la hacía días después de las fiestas.

Hay que reconocer que después de feria todo se quedaba mucho más tranquilo y necesitábamos al menos dos días para volver de nuevo a la rutina veraniega, pero aún nos quedaba prácticamente todo el mes de agosto.

Recuerdo a mis vecinas sentadas al fresco como si de una gran familia se tratara, reunidas charlando de sus cosas y "cortando algún traje que otro"...Recuerdo cómo nos quedábamos hasta que olíamos que en el horno de pan ya estaban trabajando y corríamos para comprarnos esos panecillos que nos sabían a gloria.

Recuerdo a mi padre en su mecedora con la sintonía de la radio con las noticias de fondo, recuerdo el sabor del "polo flash" que cogíamos del congelador para aliviarnos del calor y el sonido de aquel ventilador que simplemente movía el aire caliente de esa noche de verano.

Recuerdo las familias emigrantes que volvían por esas fechas, alegres por volver a sus orígenes y visitar a sus seres queridos.


Recuerdos de verano que están dentro de mi imaginario personal, con nombres propios que no podré olvidar, rincones que suponen mucho para mí, momentos que son sólo míos y de los que lo vivieron conmigo, fiestas que jamás se repetirán, tradiciones y costumbres que poco a poco van cambiando o, lamentablemente, se van perdiendo. Recuerdos de verano muy presentes de un chiquillo que se hizo mayor...

lunes, 30 de agosto de 2010

MAR AMORIS




Me senté en tus orillas para sentirme libre, para sentirte cerca y sentirnos juntos una vez más. Ante tu inmensidad nos rodeamos de aguas y besos salados para zambullirme desnudo de vestiduras pero pleno de sentimientos, sentir la brisa en nuestros cuerpos y perder las miradas al horizonte.

En tu cielo, las gaviotas dibujaban una estampa marinera perfecta y aquellos últimos rayos de sol perfilaban mil tonos reflejados entre tus olas. Ante tí, buscar la frescura de tus aguas bajo la profundidad de tu mirada y notarte resbaladizo escapándote entre mis dedos. Tu olor marinero se impregnó en mi piel bronceada de salitre y tumbado me perdí de nuevo abrazado en tus arenas blancas.

Volvería a empaparme en tus oleadas de pasión, relajarme en tu plenitud tranquila y dejarme llevar, mar adentro, para naufragar juntos...