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lunes, 14 de febrero de 2011

PERDÓNAME




Más allá de los tópicos propios de este día de San Valentín, quisiera dedicar esta entrada a los que siguen creyendo en la fuerza del amor. Espero que os guste.

Si alguna vez me preguntas el por que,
no sabré decirte la razón, yo no la sé,
por eso y más, perdóname.

Si alguna vez maldices nuestro amor,
comprenderé tu corazón, tú no me entenderás,
por eso y más, perdóname.

Ni una sola palabra más,
no más besos al alba,
ni una sola caricia habrá,
esto se acaba aquí,
no hay manera ni forma de decir que sí.

Si alguna vez creiste que por ti
o por tu culpa me marché,
no fuiste tú,
por eso y más, perdóname.

Si alguna vez te hice sonreir,
creíste poco a poco en mí,
fui yo lo sé,
por eso y más, perdóname.

Siento volverte loca,
darte el veneno de mi boca,
siento tenerme que irme así,
sin decirte adiós.
Perdóname.


P.Alborán.

lunes, 17 de enero de 2011

AMORES QUE MATAN




Ponte frente a mí y dime la verdad con tu mirada, clavándome tus pupilas para derramar lágrimas de ciego amor,...

Estírame la piel hasta que se haga añicos, pues en cada trozo habrá miles de poros que absorbieron nuestro amor,...

Abrázame fuerte el corazón hasta que deje de latir, pues en cada latido se oirá amor,...

Lánzame tu daga sobre el centro de mi alma para dejar así libres las polillas del amor,...

Pínchame con cristales rotos las plantas de los pies, para que mi sangre no pueda seguir las huellas del amor,...

Quémame las yemas de mis dedos para que no puedas reconocerme cuando esté trazando caricias de amor,...

Porque te quiero tanto, amor,...porque tanto te quiero....

lunes, 30 de agosto de 2010

MAR AMORIS




Me senté en tus orillas para sentirme libre, para sentirte cerca y sentirnos juntos una vez más. Ante tu inmensidad nos rodeamos de aguas y besos salados para zambullirme desnudo de vestiduras pero pleno de sentimientos, sentir la brisa en nuestros cuerpos y perder las miradas al horizonte.

En tu cielo, las gaviotas dibujaban una estampa marinera perfecta y aquellos últimos rayos de sol perfilaban mil tonos reflejados entre tus olas. Ante tí, buscar la frescura de tus aguas bajo la profundidad de tu mirada y notarte resbaladizo escapándote entre mis dedos. Tu olor marinero se impregnó en mi piel bronceada de salitre y tumbado me perdí de nuevo abrazado en tus arenas blancas.

Volvería a empaparme en tus oleadas de pasión, relajarme en tu plenitud tranquila y dejarme llevar, mar adentro, para naufragar juntos...