No es mi estilo utilizar este espacio para criticar así como así, pero hay ciertos temas que te afectan directamente cuando toman unos calibres dificilmente comprensibles. En estas ocasiones este blog se convierte, como ahora, en un escaparate de denuncia para aquello que considero injusto o simplemente merecedor de una valoración personal que hago pública a mis lectores. En concreto me estoy refiriendo a la situación particular que nuestra mal llamada "clase política" está llevando a la educación pública. A estas alturas conoceréis la polémica decisión del cambio de temario para oposiciones a profesor que el Ministerio se ha sacado de la manga. Pero ese detalle solo es la punta del iceberg de una situación vergonzosa que nos viene a demostrar lo poco que a nuestros políticos le importa este derecho tan básico y hasta qué punto están dispuestos a jugar una vez más con los profesionales de la enseñanza.
Este colectivo esta ya demasiado harto que se le utilice como filón puramente electoral y en estos días volvemos a asistir a otro episodio de juego sucio entre los dos grandes partidos políticos que nos dicen representar a los ciudadanos. Es indignante que después de más treinta años de democracia nuestro país siga sin tener un modelo estable para la educación y que nuestro sistema tenga que ser modificado al antojo de colores políticos al poder. Es sumamente doloroso cómo nuestros maestros han ido perdiendo el respeto social recortando una y otra vez, y ya van muchas, la forma decente de ser docente. El profesorado pierde esa autoridad dentro y fuera de las aulas alimentado de políticas baratas que tienen como resultados un alto grado de fracaso y abandono escolar.
Mientras tanto, a estas alturas aún tenemos que oir manifestaciones como las de la Sr. Aguirre que defiende sus recortes profundos en educación con ofensas y burlas a sus trabajadores públicos. Recortes que, no nos engañemos, vienen de un lado y de otro. Llamemos a las cosas por su nombre: mientras las comunidades gobernadas por el PP han dado "tijeretazos" a diestro y siniestro bajo la fácil excusa de la crisis; las otras gobernadas por el PSOE no se quedan atrás y dichos recortes, aún siendo menos descarados, están más que presentes en la escuela pública. Es hora de recordar a todos esos compañeros que llevan más de 4 meses encerrados en la catedral de Sevilla por culpa de un decreto andaluz que posibilita el despido de profesores interinos. Recortes que igualmente nos afectan en el día a día, ratios cada vez mayor y menos recursos para atender una educación de calidad a alumnado cada vez más diverso.
Estos días la lucha sigue en la convocatoria de oposiciones y, entre dimes y diretes y las elecciones andaluzas por medio, los opositores se encuentran utilizados como "rehenes políticos" para quedar bien ante la opinión pública. Si realmente a nuestros políticos les interesara la educación con mayúsculas, haría ya bastante tiempo hubieran llegado a un gran pacto para dar estabilidad al sistema y, por ende, a su personal docente. Pero no, en este país nuestro seguimos con la trifulca de temario, asignaturas "de la ciudadanía" o pongo y quito cursos mientras que la sangría del paro sigue cebándose con millones de personas. Así nos va...
Blog sobre reflexiones personales, temas culturales y otros asuntos de actualidad.
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miércoles, 8 de febrero de 2012
martes, 6 de septiembre de 2011
LA VUELTA AL COLE

Después de las vacaciones de verano, las aulas vuelven a llenarse de estudiantes para afrontar un nuevo curso escolar. Buen momento, sin duda, para tratar y reflexionar algunos aspectos sobre educación que os invito a compartir. Y es que, aunque se trate de uno de los derechos fundamentales de nuestra sociedad, aún nos queda mucho camino que recorrer para garantizar una educación pública y de calidad para todos. La dichosa situación de crisis que estamos sufriendo también está haciendo mella en este sector y, por mucho que nuestros políticos quieran negarnos, se están produciendo importantes recortes que al fin y al cabo afecta de forma directa a nuestros estudiantes.
El actual sistema educativo se mantiene cuestionado constantemente y mientras tanto no se le está dando solución a los grandes problemas de fracaso y abandono escolar que siguen creciendo cada año. Un número importante de jóvenes abandonan sus estudios sin terminar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), mientras que otros tantos, inmotivados en su mayoría, fracasan antes de sacarse el título deseado. Una pescadilla que se muerde la cola, a la que el propio sistema y, por ende, nuestros políticos, no están sabiendo poner remedio. A estos grandes conflictos se suma además la degradación del papel del profesorado, que se enfrenta en su día a día con grandes problemas para desarrollar con normalidad su trabajo docente. Si seguimos con otras dificultades, no debemos obviar la falta de plazas en guarderías infantiles, la falta de financiación en centros escolares, la demanda de más maestros y profesores o el incremento de la ratio de alumnos por clase. Todo ello sin mencionar siquiera la implantación del conocido “plan Bolonia” en nuestras universidades y sus inmediatos recortes en las enseñanzas superiores.
Viéndolo así quizás pareciera una visión catastrofista de nuestro sistema educativo, pero más lejos de mi intención, son solo algunas pinceladas de la situación actual del sector. Una situación que más allá de la propaganda fácil y populista del reparto de ordenadores o la gratuidad de los libros de texto, medidas todas ellas que podrían ser muy positivas; pasa por la necesidad de una apuesta firme que lleve la educación al nivel que se merece, con un respaldo total de la sociedad y un sistema que se adapte a la realidad en todos los sentidos. No podemos consentir que en un país como el nuestro en pleno siglo XXI y con la que está cayendo, seis de cada diez demandantes de empleo no tengan ni siquiera el graduado escolar. En algo estamos fallando o a la educación no se le está dando la importancia que tiene. Sin embargo, cada vez más y como estamos viendo ya en muchas comunidades autónomas, se opta por privatizar poco a poco el sector, consiguiendo así que los mejores estudios sólo estén al alcance de aquellos con mayor poder adquisitivo… Una situación que significa un frenazo al desarrollo de la educación pública y de calidad que cada persona tenemos derecho. ¿O también éste nos lo quieren recortar?
Artículo escrito para la publicación en la revista "El Plebeyo"
Etiquetas:
crisis,
educación,
recortes,
reflexiones.
martes, 7 de junio de 2011
DE CAMINO...

En estos días se repiten en muchos de nuestros pueblos y ciudades estampas de las salidas de hombres y mujeres, caballistas, carriolas y charrets que, siguiendo a su "simpecao", se disponen a hacer el camino rumbo a la aldea del Rocío para su encuentro con su Virgen. Una tradición que se renueva cada año y que está llena de flolclore, fiesta y devoción.
Mucho se ha hablado y se ha escrito sobre el significado del "camino" o del sentido de la romería en sí y creo que poco puedo aportar sobre este tema, simplemente porque nunca he sido partícipe de este evento y solo lo conozco por lo que me cuentan personas que sí que la han vivido. Por eso quiero que me entiendan este artículo como una reflexión en voz alta, una simple opinión de alguien que lo ve desde fuera, respetando todas las posturas y las vivencias y emociones de cada cual.
Entiendo que la fe y la devoción de mucha gente pueda mover montañas y su apego hacia la "Blanca Paloma" sea uno de los referentes de su vida, comprendo también lo de festivo tiene una romería y, por ende, de exaltación de la alegría. Quizás mi punto más crítico va en la dirección de esa mezcla "chirriante" entre religión y fiesta. No quiero decir con ello que no veo bien que no se manifieste la "expresión" más popular, pero cuando ese ingrediente festivo supera lo puramente eucarístico, pienso que se puede distorsionar todo el sentido de la romería.
Creo que los que participan en el camino y en la romería en sí deberían ser sumamente respetuosos con todo aquel que va, vive y siente el evento como expresión de su fe, sus promesas y su convicción cristiana. La pena es que cada año se repiten y de forma creciente las escenas donde la romería queda enturbiada por episodios lamentables donde el alcohol y otras drogas se convierten en protagonistas de la fiesta. Excesos que perjudican el propio sentido de una de las romerías más antiguas e importantes de nuestro país, sin mencionar los destrozos ambientales que conllevan los días de camino, el maltrato a animales o los disturbios en la propia aldea. Respetemos a todas y cada una de las personas que optan por vivir estos días en un romería en su sentido más puro de la acepción. Las juergas y las fiestas tienen otros escenarios para ellas...
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