domingo, 18 de julio de 2010

CUANDO BRILLE EL SOL....




Son momentos de disfrutar del verano, esa estación que te invita a relajarte y a desconectarte tras un duro invierno de trabajo y en muchos de los casos, de condiciones metereológicas adversas. Es hora de disfrutar de este pausado paso del tiempo, con el reencuentro con los amigos, a la orilla de la playa o con el chapuzón agradable en la piscina. Momentos de sentir la leve brisa que te sofoca por instantes el calor y desarroparnos de abrigos dejando nuestro cuerpo al contacto con la naturaleza. El verano del trasnoche en la interminable conversación, disfrutando del frescor de las horas de madrugada, de los sones estivales de una terraza no muy lejana y de una bebida refrescante con la que humedecer nuestros labios. El verano de abanico y de sillas en las puertas de las casas, de lecturas evasivas y de olores a jazmines y damas de noche. Verano de chiquillos correteando, de ferias populares y escapadas improvisadas. El verano agradable lejos de atascos, sin inventar más problemas de los que hay y sin el agobio de unas vacaciones que no acaban de cuajar. Simplemente el verano de dejarse llevar y cuando brille el sol... acuérdate de mí.
¡Feliz Verano!

domingo, 4 de julio de 2010

HAY VOCES LIBRES




Os dejo un poema del malagueño Emilio Prados, una llamada a la libertad para reflexionar, espero que os guste:

Hay voces libres
y hay voces con cadenas
y hay piedras y leño y despejada llama que consume;
hombres que sangran con el sueño
y témpanos que se derrumban sobre las calles sin gemido.

Hay límites en lo que no se mueve entre las manos
y en lo que corre corre y huye como una herida,
en la arena intangible cuando el sol adormece
y en esa inconfundible precisión de los astros...

Hay límite en la conversación tranquila que no pretende
y en el vientre estancado que se levanta y gira coo una peonza.
Hay límites en ese líquido que se derrama
intermitentemente mientras los ojos de los niños
preguntan y preguntan a una voz que no llaman...
En la amistad hay límites
y en esas folores enamoradas que nada escuchan.

Hay límites
y hay cuerpos.
Hay voces libres
y hay voces con cadenas.
Hay barcos que cruzan lentos sobre los lentos mares
y barcos que se hunden medio podridos en el cieno profundo.
Hay manteles tendidos a la luz de la luna
y cuerpos que tiritan sin sombra bajo la oscuridad de la miseria...

Hay sangre:
sangre que duerme y que descansa
y sangre que baila y grita al compás de la muerte;
sangre que se escapa de las manos cantando
y sangre que se pudre estancada en los cuencos.
Hay sangre que inútilmente empaña los cristales
y sangre que enloquecida se dispara
y sangre que se ordena gota a gota para nunca entregarse.
Hay sangre que no se dice y si se dice
y sangre que se calla y se calla...
Hay sangre que rezuma medio seca bajo las telas sucias
y sangre floja baja las penas que se para y no sale.

Hay voces libres
y voces con cadenas
y hay palabras que se funden al chocar contra el aire
y corazones que golpean en la pared como una llama.
Hay límites
y hay cuerpos.

De Andando, andando por el mundo (1930-1934)